sábado, 29 de mayo de 2010

Día de Plena Conciencia y la escucha compasiva

Hoy sábado fue el Día de Plena Conciencia en la comunidad con la que practico. Estos días a me encantan por lo que trato de organizar mi agenda para no faltar. Nos reunimos desde las 9 de la mañana a las 5 de la tarde a meditar sentados, caminando, trabajando, conversar con la mente y el corazón abierto. En pocas palabras a disfrutar nuestra presencia y la de las otras personas, que nos damos la oportunidad de reunirnos para practicar.
Si bien tratamos de estar atentos y conscientes en cada momento, muy pocos de nosotros hemos llegado a este punto, con mucha frecuencia sentimos que nuestras obligaciones familiares, laborales y sociales nos alejan de la práctica de ser conscientes, de vivir plenamente en el momento presente. Entonces pasar un día junto con amigos y amigas que están tratando de disfrutar plenamente la maravilla de estar vivos, es para mi un hermoso regalo.
Me encanta la práctica de meditar sentada y caminando. Cuando tengo la oportunidad de invitar a la campana a sonar, para llamar a volver al momento presente lo vivo como un regalo muy valioso.
Sin embargo lo que mas me encanta es el momento cuando nos sentamos en un círculo y cada una de las personas comparte desde su corazón acerca de sus experiencias. Evitamos hablar de teorias, dar consejos, o entrar en debates. Simplemente escuchamos lo que la otra persona está diciendo. Ayer el grupo fue particularmente hermoso, cada una de las 10 personas sentadas en ese círculo compartió de una manera muy honesta, mostrando su determinación a transformarse, a ser mas feliz, a exigirse menos, a descansar de las voces internas que le reprochan, pero también sus dificultades, sus tropiezos, las ocasiones que hace lo que no quiere hacer.
Sentirnos a todos compartiendo desde esta honestidad sin tratar de "impresionar " a nadie me alentó, me inspiró y me hizo pensar que estábamos en ese momento experimentando la escucha compasiva. De alguna manera cada uno de nosotros estaba "encarnando" esa energía, la energía de Avalokiteshvara, el Bodhisattva * de la Compasión.
Entonces recordé el texto que con frecuencia leemos para inspirarnos esta escucha compasiva. Se los comparto, leerlo a mi me ayuda a escuchar con el corazón y mente abierta a las personas con quienes interactúo.

Invocamos tu nombre, Avalokiteshvara.
Deseamos aprender tu forma de escuchar que alivia el sufrimiento en el mundo.
Tú sabes como escuchar para comprender.
Invocamos tu nombre para practicar la escucha con toda nuestra atención y todo nuestro corazón. Nos sentaremos y escucharemos sin prejuicios.
Nos sentaremos y escucharemos sin juzgar ni reaccionar.
Nos sentaremos y escucharemos tan atentamente que seremos capaces de oír no sólo lo que dice la otra persona sino también lo que no dice.
Sabemos que la escucha profunda ya alivia el dolor y sufrimiento de la otra persona.

Precioso no? particularmente lo de escuchar lo que se dice y también lo que se calla. Yo aspiro a desarrollar esta virtud. ¿ Qué les parece?

* Se trata de alguien que ha alcanzado la iluminación, pero que en vez de entrar en , permanece en este mudo con la misión de ayudar a los otros a alcanzar la iluminación.

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