lunes, 16 de mayo de 2011

A la sombra de nuestra Ceiba: Cultivando la estabilidad y tranquilidad


En cada uno de nosotros existen las semillas del amor, la comprensión y la paciencia, como también la del enojo, la ira, el odio. Como todas las cosas estas semillas necesitan de condiciones para crecer, cada vez que actuamos de manera comprensiva y con paciencia, estas semillas se hacen mas fuertes. Así mismo cuando nos enojamos y reaccionamos gritando o haciendo daño a otra persona las semillas de la ira, de la violencia se hacen mas fuertes dentro de nosotros.

Todos hemos podido experimentar qué agradable es sentarnos a la fresca sombra de una Ceiba, nos sentimos tranquilas, serenos. Durante una tormenta, las ramas de la Ceiba se agitan, se mueven de un lado para el otro, incluso pueden quebrarse y caer, pero si observamos el tronco este permanece inmóvil viendo la tormenta pasar, sabiendo que en un momento próximo va a terminar.

Nuestra cabeza y nuestras emociones son como las ramas altas de la Ceiba: se agitan y pueden incluso quebrarnos nuestro corazón. Pero también en nosotros existe la solidez y tranquilidad del tronco, estas cualidades las podemos encontrar si volvemos a nuestra respiración en el torax o en el abdomen y no nos dejamos ir en la tormenta de nuestras emociones.

Los siguientes pasos nos ayudan a cultivar la solidez, tranquilidad y estabilidad de la Ceiba dentro de nosotros mismos, dentro de nosotras mismas.

1. Reconocer: si estamos enojados/as , decimos "Se que estoy lleno de ira"

2. Aceptar: cuando estamos enojados/as no lo negamos

3. Abrazar: sostenemos la ira en nuestros brazos igual que lo haría una madre con su bebé cuando llora.

4. Observar profundamente: cuando nos hemos calmado lo suficiente, podemos observar profundamente para comprender qué es lo que ha provocado la ira.

5. Lograr una clara visión: el fruto de observar profundamente es llegar a comprender las numerosas causas y condiciones primarias y secundarias, que han provocado nuestra ira y que están haciendo llorar a nuestro bebé.

Una vez que nos hemos serenado, podemos comenzar a descansar, a la sombra de nuestra propia Ceiba.